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La belleza de un rostro está dada principalmente por la estructura de su esqueleto y la proporción armónica que guardan sus distintos componentes. De hecho, la “topografía” del rostro humano está conformada por eminencias y depresiones, que determinan infinitas combinaciones, que finalmente constituyen la identidad. El grado de armonía entre los rasgos componentes de la cara determinan su valor estético.
Se ha establecido que hay patrones de esta topografía, más bellos y atractivos. Los cirujanos plásticos buscamos restablecer el equilibrio estético de la cara, modificando la forma de los segmentos faciales que rompen esta relación. Debe tenerse presente, que tanto o más importante que obtener un resultado estéticamente ideal, es conservar la naturalidad y el carácter de las facciones.
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