La tendencia actual hacia los procedimientos menos invasivos

En los últimos años la cirugía plástica estética ha centrado gran parte de sus investigaciones en desarrollar las llamadas técnicas minimamente invasivas. Se trata de procedimientos con incisiones pequeñas o sin incisiones que corrigen los defectos que anteriormente se trataban con grandes operaciones. Reduciéndose de tal modo, los tiempos de estadía hospitalaria y de recuperación postoperatoria. A pesar que los resultados obtenidos con estos métodos pueden ser menos espectaculares y duraderos, muchos pacientes los prefieren.

Entre los más destacables están: La incorporación de la toxina botulínica (Botox®, Dyspor®, Myobloc®) que inyectada en ciertos músculos de la expresión facial, los paraliza temporalmente impidiendo que se marquen las arrugas que produce su contracción. Su mayor rendimiento se obtiene en las arrugas de la frente, del entrecejo, de los labios y las del contorno de ojos (patas de gallo). Su efecto dura entre 6 y 8 meses. Este mismo efecto, con mayor duración, puede lograrse con la electrocoagulación transcutánea de los músculos corrugadores del entrecejo.

Por otra parte, se ha generalizado el empleo de diversas sustancias orgánicas para rellenar los surcos – como aquellos que enmarcan los labios y el mentón- producidos como consecuencia del proceso de envejecimiento y que también se usan para elevar otras depresiones de la piel, como las cicatrices adheridas, entre las preferidas y las más empleadas están la grasa extraída del propio paciente, el colágeno y el ácido hialurónico.

Los surcos y depresiones también se pueden mitigar liberando sus adherencias con el empleo de hilos que se insertan por punción y las cortan al traccionarlas. También se puede utilizar esta técnica para liberar las depresiones de la piel por celulitis, asociada a la lipoinyección para evitar que vuelva a retraerse.

La suspensión de la piel descendida por el proceso de envejecimiento, mediante los distintos tipos de hilos tensores, denominados también hilos rusos o de aptos, que se colocan por una simple punción, con anestesia local, se indican para elevar las cejas, las mejillas, las bolsas mandibulares y el cuello. Hay una variedad de ellos disponibles en el mercado nacional.

Las arrugas finas se pueden atenuar con las técnicas de “resurfasing” (dermoabrasión, láser, radiofrecuencia), que consisten en la eliminación de las capas más superficiales de la piel deteriorada con arrugas o manchas, para producir una posterior regeneración dándole un mayor grosor y calidad. El mismo efecto se logra con los peelings, que mediante la aplicación de sustancias como fenol, ácido triclorácetico (TCA), ácido glicólico o ácido retinóico, renuevan la superficie cutánea.

El empleo de la videoendoscopía se ha demostrado efectivo para reducir las cicatrices del lifting, principalmente en la región frontal.

Por último, se ha logrado la disminución de la extensión de las cicatrices en las reducciones mamarias y la abdominoplastía, se logran asociando estos procedimientos a los distintos tipos de liposucción.

Dr. GAG
Diciembre de 2005